Los Balcanes, ¿una amenaza para el sector turístico español?

Dejando de lado Grecia, la región de la península Balcánica ha atravesado desde los años 90 una serie de procesos que la han mantenido al margen de los circuitos tradicionales del turismo europeo. Una zona por explorar a poca distancia de centros turísticos como Venecia, Budapest o Estambul. La cuestión es, ¿puede competir la oferta turística de los Balcanes con la de España?

El principal competidor, sobre todo desde su ingreso en la Unión Europea, es Croacia. El país cuenta con un litoral costero de 5.835 kilómetros de los cuáles una buena parte son islas. Croacia vive volcada hacia el mar y sus principales destinos turísticos son costeros. Desde España ya es posible volar directamente a Croacia durante los meses de verano con conexiones desde Madrid y Barcelona a Zagreb y Dubrovnik, la joya de la corona croata.

La oferta del turismo croata es similar a la del litoral levantino español, el clásico binomio sol y playa. Sin embargo, por el momento la infraestructura croata tanto en plazas de hotel como en redes de transporte no es comparable. También Montenegro ofrece turismo de verano en sus costas adriáticas, siendo un destino preferente tanto para visitantes de la zona balcánica como para ciudadanos rusos.

El resto de países de la zona pueden ofrecer un equivalente al turismo de interior en España. Visitas a ciudades emblemáticas de la zona: Belgrado, Sarajevo, Mostar, Skopje. El principal factor que convertía a la zona en inestable fueron las distintas guerras que siguieron a la desintegración de Yugoslavia. A día de hoy, la violencia es prácticamente inexistente y no hay perspectivas de que pueda resurgir salvo en el caso de Kosovo, el estado que se proclamó independiente de forma unilateral en 2008.

Sin embargo, las huellas de los conflictos se pueden ver en muchos de los rincones de los Balcanes. Las infraestructuras de comunicación son deficientes y las ciudades no están preparadas para acoger una masiva llegada de turistas. Y sin duda la principal desventaja es el reducido número de vuelos directos hacia los aeropuertos de la zona. Un puñado de compañías –Lufthansa, Swiss Air, Alitalia y Turkish Airlines vuelan desde sus centros de operaciones hacia los Balcanes, pero es imposible encontrar un vuelo desde Madrid, París o Londres.

Croacia ha tomado la ventaja al ser el primero en integrarse en la UE y gracias a las amplias posibilidades que ofrece su condición costera. Además de los elementos que se han presentado con anterioridad, Croacia está aprovechando el sector de la vacaciones en cruceros para atraer turistas a sus puertos más importantes. Aún así, toda la zona requiere de una grandísima inversión en infraestructura y en campañas de comunicación para llegar a ser competitiva con los destinos consolidados de España. Si no lo creen, hagan la prueba: vayan a una librería y pidan una guía de viajes de Bosnia Herzegovina.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*