Paraísos fiscales: cómo las grandes empresas contribuyen a aumentar la pobreza mundial

Basta con ponerse delante de la televisión cada día y ver un informativo. La presentadora cuenta en una noticia que en España se producen 200 desahucios diarios y relata el último, en un barrio obrero. En las imágenes, la policía está sacando por la puerta de un portal a un señor mayor en silla de ruedas, mientras su mujer, también anciana, llora detrás de él desesperadamente, acompañada también por dos agentes. Alrededor, tirados en el suelo y acorralados por las fuerzas de seguridad del Estado, varios miembros de la plataforma social Stop Desahucios, que asisten desesperados a este desalojo, sin poco más que puedan hacer.

La siguiente noticia habla de un señor, llamado Luis Bárcenas, ex tesorero del Partido Popular, que ha repartido supuestamente sobresueldos a varios miembros del partido desde hace varios años. Un sobre con billetes procedentes de todos los ciudadanos. Bárcenas utilizaba cuentas en Suiza y en otros paraísos fiscales para depositar este dinero. Una vez que esta mentira se ha caído por su propio peso y un periódico de tirada nacional publicó una lista de los supuestos beneficiarios de este dinero negro, el cruce de acusaciones entre Bárcenas y la directiva del PP ha entrado en una espiral sin fin, mientras el pueblo se enfurece cada vez más.

La siguiente noticia es que el desempleo en España vuelve a superar su máximo histórico… ¿Qué está pasando? Mientras los políticos hablan de una crisis que ha dejado a cero las arcas públicas y que ha llevado al Gobierno a emprender una durísima política de recorte de gastos y servicios sociales, otros siguen llenándose los bolsillos. Y no hablamos sólo de políticos, sino también de grandes compañías. Los bancos han cortado el grifo del crédito a autónomos y pequeños empresarios, pero no dicen nada de las grandes multinacionales. ¿Dónde está el dinero?

En el año 2000, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), elaboró una lista de países en el que figuraban todos los paraísos fiscales que acogen a más de dos millones de sociedades fantasma en los cinco continentes. Según el informe, la evasión fiscal que suponían estos movimientos se situaba entre los 300.000 y 500.000 millones de dólares anuales. Actualmente, la evasión fiscal mueve entre 17 y 26 billones de euros, lo que equivale al 20 por ciento de la riqueza privada mundial o el 13 por ciento del PIB mundial.

Los “reyes” de la evasión fiscal son éstos: Andorra, Anguila, Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Bahrein, Islas Bermudas, Belice, Islas Vírgenes británicas, Islas Caimán, Islas Cook, Costa Rica, Dominica, Filipinas, Gibraltar, Granada, Liberia, Liechtenstein, Malasia, Islas Marshall, Mónaco, Montserrat, Nauru, Antillas Holandesas, Nieu, Panamá, Samoa, San Marino, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Turcos y Caicos, Uruguay y Vanuatu. Otros países, sin llegar a tener la calificación de paraíso fiscal, colaboran con prácticas poco transparentes. En este listado figuran Austria, Bélgica, Brunei, Chile, Guatemala, Luxemburgo, Singapur y Suiza.

Y no hay que irse tan lejos. En nuestro país, un informe del Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) indica que el 94% de las empresas del Ibex 35 elude impuestos en paraísos fiscales. Y la presencia de estas compañías en estos países se ha incrementado un 60% desde 2009. “Ninguna informa de los impuestos que paga o las subvenciones que recibe en los países donde tributa”, reza el informe.

Mientras en África los niños se mueren de hambre y en España las familias ya no saben de dónde sacar el dinero para afrontar las subidas de impuestos, las grandes fortunas mundiales se siguen llenando los bolsillos de forma ilegal. ¿Hasta cuándo vamos a permitir esta situación?

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