Singapur: cómo convertir una isla en un centro económico internacional

Situado al sur de la península de Malasia, Singapur es un archipiélago de 63 islas e islotes por el que nadie apostaba. No tenía recursos naturales propios y el reducido tamaño del país no invitaba al optimismo económico. Pero contra todo pronóstico ha conseguido no solo ser viable sino convertirse en uno de los más importantes centros económicos del Sudeste Asiático y del mundo.

El primero de los elementos que aprovecharon las autoridades de Singapur para desarrollar su economía fue su situación estratégica a caballo entre el Pacífico y el Índico. Su emplazamiento en el estrecho de Malaca, una de las principales arterias del comercio internacional lo convertían en lugar de paso casi obligado de miles de buques mercantes. El gobierno del país apostó por crear el mayor puerto de la zona para atraer este tráfico y convertirse en zona tanto de parada como en puerta de entrada de mercancías hacia Malasia.

En los años inmediatamente posteriores a la independencia de Singapur (se separa de Malasia en 1965) sus fronteras se abrieron a la entrada de empresas extranjeras; pero, conforme el crecimiento económico se traducía en aumentos salariales, la productividad mediante mano de obra barata fue cayendo. En ese momento Singapur da un salto cualitativo, en el sentido estricto del término y decide apostar por la formación. El objetivo es que el capital humano, los trabajadores del país, reciba una educación que le convierta en altamente competitivo y productivo.

Una vez alcanzado el objetivo de contar con una fuerza laboral educada y muy productiva, Singapur está enfoncándose en atraer capital humano de estas mismas características de países extranjeros. La otra cara de la moneda es que los servicios y oficios no cualificados se reservan a trabajadores inmigrantes que reciben salarios de miseria y cuentan con pocas protecciones sociales.

Otro elemento estratégico, que sirve de complemento al puerto de Singapur es su aeropuerto, uno de los más grandes y mejor gestionados del mundo. El desarrollo de esta infraestructura y la creación de una compañía aérea han contribuido a convertir a Singapur en el principal enlace de comunicaciones del Sudeste Asiático. Actualmente está empezando a sentir la competencia de algunos emiratos árabes del Golfo Pérsico, pero su situación geográfica privilegiada en el continente asiático lo convierten en paso casi obligado de vuelos transoceánicos desde el Pacífico y transcontinentales desde Europa.

A este desarrollo del sector comercial se unió también la creación de un potente sector financiero que vive de la gestión de los ingentes ingresos que el comercio reporta al país.

La gran paradoja de Singapur es que su modelo de éxito esconde un sistema político autoritario. Las decisiones sobre el modelo económico y el desarrollo social fueron iniciadas en los 60 por el partido hegemónico que no ha perdido el poder desde entonces. En general se tiende a creer que el desarrollo económico facilita la transición a sistemas políticos democráticos, sin embargo, el éxito económico de Singapur y de su régimen a contribuido a la perpetuación de una dictadura.

La existencia de este régimen y su desempeño económico ha sido un factor fundamental en el desarrollo del país ya que la ausencia de tensiones políticas ofrece una atractiva estabilidad para los inversores internacionales. Aún así, y pese a que la dictadura de Singapur no es especialmente represiva, es necesario señalar la falta de libertades que caracteriza a este país.

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